
Corría el año 1997 cuando nos abandonó. Jeff Buckley, artista inclasificable, con un talento único y una voz inconfundible, moría ahogado, presumiblemente de forma accidental, antes de la grabación de su segundo álbum. En "Interferencias" tuvimos la oportunidad de disfrutar con el monográfico que le dedicamos a "Grace", la obra que se ha convertido en su más importante legado hasta la fecha.
Su versión del Hallelujah de Cohen sigue siendo la más valorada, la más vista, y la más lograda que ningún artista haya realizado, y su voz y talento aún no han sido reemplazados. Ni lo serán nunca. He aquí uno de esos artistas eternos.

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